viernes, 30 de diciembre de 2011

LA ACTUALIDAD Y LA REBELIÓN EN LA GRANJA DE ORWELL - ISIDORO GRACIA PLAZA

George Orwell, seudónimo de Eric Arthur Blair
El otro día un joven de la familia descubrió en mi biblioteca un ejemplar del libro de Orwell y un primer vistazo le impulsó a pedírmelo para su lectura. El hecho me hizo recordar su contenido y repentinamente las imágenes de los protagonistas de la obra de 1945 se superpusieron sobre hechos y personajes relevantes de estos años de crisis.

Efectivamente, en mi imaginación el honrado y trabajador caballo Bóxer se transfiguró en los muy honrados y confiados trabajadores que están siendo expoliados sin límite por la banca y demás granjeros, perdón especuladores dueños del mercado. Cierto es que en un principio la revolución expulsó al granjero titular Sr. Jones, papel que en la actualidad ha representado Lehman Brothers, pero como en el libro eso está quedando en una mera anécdota, para los sufridos explotados – gallinas y demás productores, que deben trabajar más horas por menos ración, desde la ignorancia de los consumidores – ovejas, que están pagando caro sus excesos anteriores y su actual falta de reacción.


Realmente todos y cada uno de los personajes del relato literario tienen correspondencia en alguien que ejerce su “rol” hoy en día, los cerdos del directorio pueden corresponderse fácilmente con la famosas agencias de calificación, siempre pidiendo más, siempre manipulando más, para llevar el beneficio a la mesa de sus socios (incluso las principales coinciden en ser tres), y usando los medios de comunicación, propiedad también de alguno de sus socios especuladores, para ir evolucionando los mensajes, igual que evolucionaban los mandamientos de la historia orwelliana.


Los gobiernos también ofrecen doble coincidencia, en este caso (y sin ánimo de ofender a nadie) con los perros criados desde cachorros en secreto, primero rechazan el ataque de los humanos, pero según va avanzando el proceso de explotación y asimilación del poder por los cerdos y sus aliados externos quedan convertidos en meros instrumentos que actúan al dictado de quien detenta el verdadero poder, véanse sino los últimos gobiernos impuestos, o las actuaciones “al dictado” la mayoría de los electos.


Hasta el burro Benjamín, intelectual de pro, pude verse reflejado en múltiples tertulianos y las prédicas del cuervo Moses en las de las religiones varias, que hoy predican el sacrificio de las mayorías como única vía de salida a la crisis, so pretexto de lo que se ha perdido es el referente moral del esfuerzo individual.