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viernes, 1 de marzo de 2013

A noite ten que acabar - Paloma Díaz Andina

Dentro,
unha elipse de bágoas
contidas
fan volutas co lamento
vertido
no colo doente do mar.

Fóra,
unha morea de palabras
molladas
tecen redes no silencio
curtido,
un leito onde se deitar.

Nalgures,
unha cambadela de luces
sostidas
alumean o espazo
preciso
onde a vida poida ficar.

Dentro, fóra ou nalgures
a noite ten que acabar
nunha eclipse de verbas
que pronuncien o espertar.

domingo, 3 de febrero de 2013

Educación para la Cleptomanía - Paloma Díaz Andina

Paloma Díaz Andina
En Educación para la Ciudadanía se evalúa el conocimiento de los alumnos del papel que cumplen los servicios públicos en la vida de los ciudadanos y de la obligación que tenemos todos de contribuir a su mantenimiento a través de los impuestos. Perversa asignatura donde las haya. Sólo a personas poco poco honradas e indecentes se les podría ocurrir concienciar al alumnado de la importancia de lo público y  de que están obligados a participar del despilfarro colectivo que supone el mantenimiento de servicios para pringaos y de sus derechos como ciudadanos del mundo. De mundo, nada, oiga. Volvamos a la aldea primigenia de la ley del más fuerte. Y el más fuerte es elque tiene más cash. Porque de dinero hablamos, no más.

La Proposición no de Ley presentada el pasado 24 de enero por la diputada popular Matilde Asian, firmada por Alfonso Alonso, portavoz parlamentario del grupo popular, Alfonso Alonso, y llevada a la Comisión de Hacienda y Administraciones Públicas del Congreso, tiene como propósito introducir conocimientos financieros y tributarios en la Enseñanza Secundaria para suministrar al alumnado aquellas herramientas necesarias para administrar sus posibles como Dios manda.

Seguramente será difícil encontrar personal especializado para impartir dichos conocimientos (sobre todo en la Pública) debido los recortes en Educación, pero aún así imagino a un profesor (honrado y decente, por supuesto) impartiendo contenidos en clave de abecedario: empezaría hablando a sus discípulos de las ventajas de la Amnistía fiscal. Segunda lección: la imprescindible caja B a la hora de gestionar eficazmente los propios recursos. La tercera: la Corrupción como algo que hay que practicar en privado pero negar sistemáticamente en público. Esto exigiría  a su vez un módulo de elogio a la Desfachatez,  métodos eficaces de Estafa y Fraude al por mayor, talleres crfeativos para presentes y futuribles Golfos, etc.

Lo imagino con tanta claridad que casi estoy viendo la creación de una nueva asignatura: Educación para la Cleptomanía. Están en ello.

martes, 22 de enero de 2013

Mareas de sol y sombra - Paloma Díaz Andina

En principio, es un buen síntoma democrático que la corrupción salga a la superficie, pues sólo cuando es visible se puede luchar contra ella. Pero hay algo peor, si cabe, que la verificación palpable de unos índices intolerables de corrupción en nuestro país: la gestión que nuestro actual gobierno hace de ésta una vez constatado con creces su  continuo, escandaloso, alarmante  e inacabado afloramiento. Porque la marea todavía tiene que subir más y más,  y dejar al descubierto enorme cantidad de basura no reciclable. Algo parecido un negro océano plastificado que amenaza con asfixiarnos a todos.

Por un lado, el ejecutivo obra, preferentemente fuera del hemiciclo parlamentario -sí, ese lugar que le da tanto repelús-  como si fuese víctima de un ataque de pánico. Se queda paralizado entre estruendosos silencios,  provocando dolor e impotencia cualquier ser pensante y sintiente,  para luego empezar a soltar consignas de negación total de la realidad y mentiras sistemáticas, siempre en el marco de un discurso errático, cínico, contradictorio y arbitrario en el que cualquier movimiento se produce a efectos de encontrar un chivo expiatorio, siempre ajeno a sus filas ideológicas, al que encalomar la responsabilidad de los indignantes hechos que lo acorralan, identificarlo como enemigo a abatir, disparar a todo lo que se mueve fuera de su ombligo mental manteniendo hacia el tendido una mirada vacía, ausente,  semejante a del ganado bovino viendo pasar un tren. Y que salga el sol por Antequera.

Pero resulta que en todo esto no hay nada nuevo bajo el sol, aunque apenas se vislumbre. Ya lo decía el ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels: una mentira mil veces repetida acaba por convertirse en una verdad. Parece que este método les ha resultado útil hasta el momento. Así lo indican las urnas. No sé si les resultará igual de efectivo, digamos, “advertir” de posibles represalias a los mass media más populares, intentando “modular” sus contenidos y dar así al traste con un puñado de derechos,  pues “amenazar” es una conducta característica de las bandas de crimen organizado, aunque la advertencia no ha sido siempre más que la velada amenaza de señoritos y caciques de toda calaña (casi siempre la misma).

Señores y señores del gobierno de España: si ustedes quieren experimentar los modos morir por Dios, por la patria y el Rey, cara al sol español o la sombra de una sombrilla de encaje y seda, tal vez metáfora chica de la trena, por favor háganlo en su casa, con gaseosa y, a poder ser, no mueran matando lo que, muy a su pesar, queda de nuestro maltrecho Estado del bienestar.

miércoles, 9 de enero de 2013

Cómo contruir a una persona (I) – Paloma Díaz Andina

Ante todo, desposéeme de lo que tengo. En principio, la comida. Las personas hambrientas somos más productivas y creativas. En serio: corremos mejor por el monte o la selva, nos vendemos mejor antre un trozo de pan y, faltos de él, estamos dispuestas incluso a luchar o a matar con métodos insospechados.

No me dejes divertirme, sabio poseedor de la verdad. Está demostrado según tus sempiternas fuentes, que para triunfar no hay nada mejor que el aburrimiento, mejor si es crónico. Sobre todo si uno aspira a llegar a ser Presidente del Gobierno, que lo ideal es ser un gallego triste y reincidente. A las pruebas me remito.

En realidad, para ti, esa alma pura y limpia que velas para hacer de cada uno de nosotros una persona de verdad, hemos de estar dispuestos a carecer de todo todito todo: educación, sanidad, vivienda, derechos (Now, what is this?), el pan y la sal, ah, y no olvidarse del agua. Es bien sabido: al enemigo ni agua.

Como ya decía Hobbes, el hombre es un lobo para el hombre. Abstengámonos de crear nuevos próceres, hombre-lobos y cuervos, que te comerán (por hambre creativa) o quitarán los ojos (y la ONCE no da para tanto), y encima pueden tener lobitos. Luego tú, hombre o mujer (mujer no, si todavía no tienes hijos), enemigo del rebaño: a ti, ni agua.

Si ese proyecto de persona (suponemos que ya ha salido el útero materno, más que nada porque la ciencia, con perdón del Papa, algo pinta en este entuerto) te pide algo: ni hablar del peluquín. Espríritu regio y alma firme, una, grande y libre.

Libre de imponer normas, modos y costumbres para los demás, pero que no atañen a tu existencia,” sapiencia suma, verdad de la buena. Y libre también de imponer tu pensamiento unívoco a todo lo que se mueve, que ni te incumbre ni repercute, salvo  para vestir de impunidad a  tu persona o “Uno de los tuyos.”

Por lo más sagrado de pido: tú nunca me regales nada, que me corrompe, me vuelve vaga, gorda y me manda directamente al fondo del mar muerto en su zona más putrefacta. ¡Por Dios!. Aunque luego te sobra escasez perceptiva para inventar el infierno oficial…

No vale llamar “amor” a un Estado de Derecho. Y no ha nacido el país que regale nada, sino que redistribuya sus recursos, los de todos, incluso los tuyos.

Veladores de la conciencia: la caridad está implícita en la solidaridad de los hambrientos.

La miseria humana tiene muchas caras, sí, infinitas, tantas como perfiles de la estupidez humana.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Belén, campanas de Belén - Paloma Díaz Andina

Reza el villancico popular : “En el portal de Belén hay estrellas, sol y luna, la Virgen y San José, y el Niño que está en la cuna.” Un momento: Error, error. En la cuna no está el Jesusito de nuestra vida, repara, alarmado, un visitante del Belén de Compostela.

Y la canción navideña, que hasta ahora sonaba religiosamente por la megafonía interna de todo espítitu católico que se precie, se interrumpe en su folklore y se atropella en su relato. Se montó la marimorena.

Ya sin zambomba que acompañe tan dramático suceso, tan insoportable ausencia. El silencio roto al grito simultáneo de los próceres de la conciencia: ¡el Niño, secuestrado!  ¡Wanted al Niño, por Dios, por la Virgen y todos los Santos!. El buey y la mula no salen de su sorpresa.

Pues el Niño sigue en paradero desconocido, ausente del lugar que siempre se le ha encomendado por estas fechas: un humilde pesebre que, a través del tiempo, ha llegado a ser una gran hacienda de oro con toda piedra preciosa que se encuentre en el planeta, con acciones en el Vaticano y en siglos y siglos de tinieblas.

¿Dónde demonios estará el Niño? Como canta el villancico ¿bajo el sol, la luna y las estrellas?  Ah, no, allí solo están los desahuciados, los que moran sin vivienda. Tal vez esté en un Banco pidiendo una hipoteca. “Ande, ande, ande…” ¡Que venga Dios y lo vea!